Adiós a las casas de apuestas en el pecho: la Premier estrena camisetas y el debate llega a la Argentina

La temporada 2026/27 de la Premier League arrancó con una novedad que se nota antes de que ruede la pelota: por primera vez en muchos años, ninguna camiseta lleva una casa de apuestas en el frente. La medida, que los clubes acordaron de forma voluntaria en abril de 2023, obligó a buena parte de la liga más rica del mundo a salir a buscar nuevos sponsors principales y reabrió una discusión que en el fútbol argentino tiene cada vez más eco.

De once camisetas a ninguna

La magnitud del cambio se entiende con un dato: en la 2025/26, once de los veinte equipos de la Premier llevaban una marca de apuestas como sponsor principal. Esta temporada, todas desaparecieron del pecho.

La prohibición, de todos modos, no es total. Las casas de apuestas pueden seguir en la manga, en la ropa de entrenamiento y en la cartelería del estadio, y varias ya se reacomodaron en esos espacios. El frente, que es el lugar más caro y más visible de la camiseta, quedó repartido sobre todo entre empresas financieras y aerolíneas, y algunos clubes arrancaron el campeonato sin sponsor principal mientras cerraban nuevos acuerdos.

Detrás de la decisión había algo más que presión social. Muchas de las marcas que ocupaban esas camisetas apuntaban en realidad a mercados asiáticos y operaban en el Reino Unido a través de un intermediario, TGP Europe, que perdió su licencia británica en 2025 tras una investigación por fallas en los controles contra el lavado de dinero. En febrero de 2026, el Gobierno británico abrió además una consulta para prohibir que las empresas de apuestas sin licencia en el país patrocinen equipos deportivos.

España, el antecedente

Inglaterra no es la primera. Italia prohibió la publicidad de apuestas con el llamado Decreto Dignidad, aprobado en 2018, y en los Países Bajos el veto al patrocinio deportivo rige desde mediados de 2025. Pero el caso que más se estudia es el español.

España prohibió los sponsors de apuestas en las camisetas con el Real Decreto 958/2020, y desde la temporada 2021/22 ningún equipo de LaLiga puede llevarlos. Antes de la norma, la mayoría de los clubes profesionales tenía algún acuerdo con una empresa del sector.

La experiencia española dejó una lección que en Inglaterra miran de cerca: sacar la publicidad no hace desaparecer la demanda. Una parte del público siguió apostando en las casas con licencia local, cada vez menos visibles, y otra se fue hacia operadores sin licencia española, con permisos de Curazao o Malta, que no pueden anunciarse en el país pero siguen a un clic desde el celular. El dinero de las apuestas no se fue del fútbol: se fue de la camiseta.

¿Y en la Argentina?

El fútbol argentino va, por ahora, en la dirección contraria. La Liga Profesional llevó en los últimos torneos el nombre de una casa de apuestas, y varios clubes grandes lucen una en el pecho: Boca, por ejemplo, tiene a una empresa del sector como sponsor principal desde 2023, con un contrato que se extiende hasta 2028.

El contraste con Brasil es todavía mayor. Allí las apuestas deportivas se regularon con la Ley 14.790, de fines de 2023, y el mercado funciona con autorizaciones federales desde enero de 2025. La gran mayoría de los clubes de la Serie A lleva una casa de apuestas como sponsor principal, y ese dinero se convirtió en uno de los sostenes económicos del Brasileirão.

La discusión, sin embargo, está abierta. En noviembre de 2024, la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto para prevenir la ludopatía que prohibía los auspicios de casas de apuestas en el deporte, pero el texto se frenó en el Senado. En mayo de 2026, el Gobierno envió al Senado su propia ley contra la ludopatía, más flexible: apunta contra la publicidad de las plataformas ilegales y permite la de las autorizadas, con restricciones pensadas para los menores. Ese mismo mes se presentó en la Legislatura bonaerense una iniciativa para prohibir los logos de casas de apuestas en las camisetas y en un radio de 100 metros alrededor de los estadios de la provincia.

Para los clubes, el dilema es económico. Los contratos con empresas de apuestas están entre los mejor pagados del mercado, y reemplazarlos no es sencillo, como muestra el arranque de la Premier. Para los legisladores, el argumento es el contrario: la camiseta es el lugar donde más chicos ven una marca, y las apuestas son una actividad exclusiva para mayores de 18 años.

Mientras tanto, la camiseta sigue siendo el mejor termómetro de quién paga el fútbol. En Inglaterra ya cambió de color. En la Argentina, todavía no.