Muchas cuestiones de la vida se pueden sintetizar en escenarios binarios; o sos uno, o sos otro. La elección del calzado deportivo ingresa en esta dicotomía, y la marca de las tres tiras la está exprimiendo al máximo con sus últimas campañas. Ésta es la nueva colección de botines adidas Chaos vs Control Pack, que Marca de Gol llevó al terreno de juego para probarla.
Review | Botines adidas Chaos vs Control Pack
Primero, un poco de contexto. La firma alemana solía segmentar sus botas de fútbol en tres grupos: las de velocidad -F50-, las de ataque -Predator- y las de control -Copa Pure-. Éstas últimas fueron perdiendo bastante terreno por regulaciones sobre el uso de cuero de origen animal (al menos hasta el regreso de los adiPure); por lo que los Predator tomaron la categoría de “botines de control”. Ante ese escenario, se plantea una batalla interna sobre estilos de juego: el desenfrenado que proponen los F50 Hyperfast; o el más técnico, buscando manejar los hilos, con el Predator. ¿Cuál de los dos realmente destaca más?
Los F50 Hyperfast vuelven sobre sus pasos para parecerse a los F50 adizero. Por eso, su capellada Haloskin+ se aparta de lo textil y vuelve a estar realizada en íntegramente en sintético. Es sumamente blanda, incluso antes del primer uso; manteniendo su característico peso bajo. Son angostos, buscando tener una sensación de ajuste extremo, garantizada también gracias a la estructura interna de TPU Halocage+ y el rediseñado talón (con insertos mullidos que aportan confort ante cada pisada).
Los Predator, como era de esperarse, son algo más pesados (no considerablemente) y un poco más anchos en su horma, aunque no tanto como solían serlo, sino todo lo contrario. El material NanoStrike+ no es tan maleable en principio, necesitando de algunos usos para llegar a su punto dulce. Aún así, están lejos de ser toscos como sus antiguos predecesores, aunque corriendo el riesgo de asimilarse demasiado a un calzado de velocidad.
El contacto con la pelota es diferente entre ambos, pero no tanto como consideramos que debía ser. Ambos tienen un upper sintético con un acabado de silicona tridimensional, que aumenta el grip al evitar que el balón deslice sobre el pie. Su diferencia radica en el grosor de los componentes: buscando ser lo más livianos posibles, los F50 son más finos. Esto implica que se tiene un contacto mucho más próximo al pie; pero también con menor cantidad de material para absorber impactos y perfeccionar controles.
La minimización de los característicos elementos de goma en relieve (las tiras negras) que resaltan en los Predator, hacen que esa disparidad mencionada no sea tan marcada. Si bien es un factor más estético que funcional, la lengüeta plegada también ayuda a que ambos modelos puedan distanciarse, teniendo una superficie de golpeo despejada.
A la hora de moverse es cuando realmente encontramos una distinción. Los F50 Hyperfast y su SpeedSystem buscan realmente exprimir al máximo la tracción y la velocidad punta. Para eso, eliminaron los tacos semicónicos de sus antecesores y emplearon un diseño más radical. La placa es bien rígida en el arco del pie, con una puntera -muy- reactiva para que cada pisada sea una explosión. Su único punto cuestionable, que dependerá de cada pie, es que se sienten considerablemente más los puntos de presión de cada tapón. La talonera externa que envuelve perfectamente el pie y la plantilla Lighstrike Pro, harán que jamás sintamos que nos deslizamos.
Sus compañeros de colección tienen un approach más conservador. Un talonera de menor tamaño; tapones con algo más de superifie (incluyendo algunos semicónicos); y una columna vertebral Powerspine que mantiene perfectamente balanceada la rigidez de la placa, distribuyendo mejor las fuerzas. Tracciona bien, sin llegar a los niveles de los F50; pero desempeñará mejor en rotaciones. Creemos que es el punto más notable de estos botines.
¿Qué podemos concluir de la prueba?
Primero, que los F50 Hyperfast cumplen mejor con su propósito (ser un botín de caos). Están perfectamente ejecutados, con un superior de un material muy adaptable, llamativamente cómodo y una suela que te hace sentir más rápido de lo que sos.
Segundo, que los Predator no es necesariamente un silo de control (al menos no en todas sus facetas). Nos gustaría que tengan una capellada algo más gruesa, con más protección, y elementos más prominentes para no perder su esencia. ¿Por qué elegirlos? Porque están más ‘armados’ que los F50, y no todo jugador tiene ese perfil. Y por la lengüeta, claro.
Tercero y último, creemos que la planteada binariedad no es tal al punto que, si realmente se quiere una variante de control tradicional (al menos con el esférico), será necesario inclinarse por los Copa Pure 4. Si las dos patas no abarcan lo suficiente, se necesita una tercera para que la mesa no se caiga…













